Lectura 1 de 4 · En familia

2 Reyes 19

1Y como el rey Ezechîas lo oyó, rasgó sus vestidos, y cubrióse de saco, y entróse en la casa de Jehová. 2Y envió a Eliacim el mayordomo, y a Sebna escriba, y a los ancianos de los sacerdotes, vestidos de sacos a Isaías profeta hijo de Amós, 3Que le dijesen: Así ha dicho Ezechîas: Este día es día de angustia, y de reprensión, y de blasfemia; porque los hijos han venido hasta la rotura, y la que pare no tiene fuerzas. 4Quizá oirá Jehová tu Dios todas las palabras de Rabsaces, al cual el rey de los Asirios su señor ha enviado para injuriar al Dios vivo, y a vituperar con palabras, las cuales Jehová tu Dios ha oído: por tanto, eleva oración por las reliquias que aun se hallan. 5Vinieron pues los siervos del rey Ezechîas a Isaías. 6E Isaías les respondió: Así diréis a vuestro señor: Así ha dicho Jehová; No temas por las palabras que has oído, con las cuales me han blasfemado los siervos del rey de Asiria. 7He aquí pondré yo en él un espíritu, y oirá rumor, y volveráse a su tierra: y yo haré que en su tierra caiga a cuchillo. 8Y regresando Rabsaces, halló al rey de Asiria combatiendo a Libna; porque había oído que se había partido de Lachîs. 9Y oyó decir de Thiraca rey de Ethiopía: He aquí es salido para hacerte guerra. Entonces volvió él, y envió embajadores a Ezechîas, diciendo: 10Así diréis a Ezechîas rey de Judá: No te engañe tu Dios en quien tú confías, para decir: Jerusalem no será entregada en mano del rey de Asiria. 11He aquí tú has oído lo que han hecho los reyes de Asiria a todas las tierras, destruyéndolas; ¿y has tú de escapar? 12¿Libráronlas los dioses de las gentes, que mis padres destruyeron, es a saber, Gozán, y Harán, y Reseph, y los hijos de Edén que estaban en Thalasar? 13¿Dónde está el rey de Hamath, el rey de Arphad, el rey de la ciudad de Sepharvaim, de Hena, y de Hiva? 14Y tomó Ezechîas las letras de mano de los embajadores; y después que las hubo leído, subió a la casa de Jehová, y extendiólas Ezechîas delante de Jehová. 15Y oró Ezechîas delante de Jehová, diciendo: Jehová Dios de Israel, que habitas entre los querubines, tú solo eres Dios de todos los reinos de la tierra; tú hiciste el cielo y la tierra. 16Inclina, oh Jehová, tu oído, y oye; abre, oh Jehová, tus ojos, y mira: y oye las palabras de Sennachêrib, que ha enviado a blasfemar al Dios viviente. 17Es verdad, oh Jehová, que los reyes de Asiria han destruído las gentes y sus tierras; 18Y que pusieron en el fuego a sus dioses, por cuanto ellos no eran dioses, sino obra de manos de hombres, madera o piedra, y así los destruyeron. 19Ahora pues, oh Jehová Dios nuestro, sálvanos, te suplico, de su mano, para que sepan todos los reinos de la tierra que tú solo, Jehová, eres Dios. 20Entonces Isaías hijo de Amós envió a decir a Ezechîas: Así ha dicho Jehová, Dios de Israel: Lo que me rogaste acerca de Sennachêrib rey de Asiria, he oído. 21Esta es la palabra que Jehová ha hablado contra él: Hate menospreciado, hate escarnecido la virgen hija de Sion; ha movido su cabeza detrás de ti la hija de Jerusalem. 22¿A quién has injuriado y a quién has blasfemado? ¿y contra quién has hablado alto, y has alzado en alto tus ojos? Contra el Santo de Israel. 23Por mano de tus mensajeros has proferido injuria contra el Señor, y has dicho: Con la multitud de mis carros he subido a las cumbres de los montes, a las cuestas del Líbano; y cortaré sus altos cedros, sus hayas escogidas; y entraré a la morada de su término, al monte de su Carmel. 24Yo he cavado y bebido las aguas ajenas, y he secado con las plantas de mis pies todos los ríos de lugares bloqueados. 25¿Nunca has oído que mucho tiempo ha yo lo hice, y de días antiguos lo he formado? Y ahora lo he hecho venir, y fue para desolación de ciudades fuertes en montones de ruinas. 26Y sus moradores, cortos de manos, quebrantados y confusos, fueron cual hierba del campo, como legumbre verde, y heno de los tejados, que antes que venga a madurez es seco. 27Yo he sabido tu asentarte, tu salir y tu entrar, y tu furor contra mí. 28Por cuanto te has airado contra mí, y tu estruendo ha subido a mis oídos, yo por tanto pondré mi anzuelo en tus narices, y mi bocado en tus labios, y te haré volver por el camino por donde viniste. 29Y esto te será por señal Ezechîas: Este año comerás lo que nacerá de suyo, y el segundo año lo que nacerá de suyo; y el tercer año haréis sementera, y segaréis, y plantaréis viñas, y comeréis el fruto de ellas. 30Y lo que hubiere escapado, lo que habrá quedado de la casa de Judá, tornará a echar raíz abajo, y hará fruto arriba. 31Porque saldrán de Jerusalem reliquias, y los que escaparán, del monte de Sion: el celo de Jehová de los ejércitos hará esto. 32Por tanto, Jehová dice así del rey de Asiria: No entrará en esta ciudad, ni echará saeta en ella; ni vendrá delante de ella escudo, ni será echado contra ella baluarte. 33Por el camino que vino se volverá, y no entrará en esta ciudad, dice Jehová. 34Porque yo ampararé a esta ciudad para salvarla, por amor de mí, y por amor de David mi siervo. 35Y aconteció que la misma noche salió el ángel de Jehová, e hirió en el campo de los Asirios ciento ochenta y cinco mil; y como se levantaron por la mañana, he aquí los cuerpos de los muertos. 36Entonces Sennachêrib, rey de Asiria se partió, y se fue y tornó a Nínive, donde se estuvo. 37Y aconteció que, estando él adorando en el templo de Nisroch su dios, Adramelech y Saresar sus hijos lo hirieron a cuchillo; y huyéronse a tierra de Ararat. Y reinó en su lugar Esar-hadón su hijo.
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Hebreos 1

1Dios, habiendo hablado muchas veces y en muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, 2En estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, al cual constituyó heredero de todo, por el cual asimismo hizo el universo: 3El cual siendo el resplandor de su gloria, y la misma imagen de su sustancia, y sustentando todas las cosas con la palabra de su potencia, habiendo hecho la purgación de nuestros pecados por sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, 4Hecho tanto más excelente que los ángeles, cuanto alcanzó por herencia más excelente nombre que ellos. 5Porque ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Mi hijo eres tú, hoy yo te he engendrado? y otra vez: Yo seré a él Padre, y él me será a mí hijo? 6Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en la tierra, dice: Y adórenle todos los ángeles de Dios. 7Y ciertamente de los ángeles dice: El que hace a sus ángeles espíritus, y a sus ministros llama de fuego. 8Mas al hijo: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; vara de equidad la vara de tu reino; 9Has amado la justicia, y aborrecido la maldad; por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros. 10Y: Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra; y los cielos son obras de tus manos: 11Ellos perecerán, mas tú eres permanente; y todos ellos se envejecerán como una vestidura; 12Y como un vestido los envolverás, y serán mudados; empero tú eres el mismo, y tus años no acabarán. 13Pues, ¿a cuál de los ángeles dijo jamás: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies? 14¿No son todos espíritus administradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de salud?
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Oseas 12

1Cercóme Ephraim con mentira, y la casa de Israel con engaño: mas Judá aun domina con Dios, y es fiel con los santos. 2Ephraim se apacienta del viento, y sigue al solano: mentira y destrucción aumenta continuamente; porque hicieron alianza con los Asirios, y aceite se lleva a Egipto. 3Pleito tiene Jehová con Judá para visitar a Jacob conforme a sus caminos: pagarále conforme a sus obras. 4En el vientre tomó por el calcañar a su hermano, y con su fortaleza venció al ángel. 5Venció al ángel, y prevaleció; lloró, y rogóle: en Beth-el le halló, y allí habló con nosotros. 6Mas Jehová es Dios de los ejércitos: Jehová es su memorial. 7Tú pues, conviértete a tu Dios: guarda misericordia y juicio, y en tu Dios espera siempre. 8Es mercader que tiene en su mano peso falso, amador de opresión. 9Y dijo Ephraim: Ciertamente yo he enriquecido, hallado he riquezas para mí: nadie hallará en mí iniquidad, ni pecado en todos mis trabajos. 10Empero yo soy Jehová tu Dios desde la tierra de Egipto: aun te haré morar en tiendas, como en los días de la fiesta. 11Y hablado he a los profetas, y yo aumenté la profecía, y por mano de los profetas puse semejanzas. 12¿Es Galaad iniquidad? Ciertamente vanidad han sido: en Gilgal sacrificaron bueyes: y aun son sus altares como montones en los surcos del campo. 13Mas Jacob huyó a tierra de Aram, y sirvió Israel por mujer, y por mujer fue pastor. 14Y por profeta hizo subir Jehová a Israel de Egipto, y por profeta fue guardado. Enojado ha Ephraim a Dios con amarguras; por tanto, sus sangres se derramarán sobre él, y su Señor le pagará su oprobio.
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Salmos 135-136 (cap. 135)

1Alabad el nombre de Jehová; alabad le, siervos de Jehová; 2Los que estáis en la casa de Jehová, en los atrios de la casa de nuestro Dios. 3Alabad a JAH, porque es bueno Jehová: cantad salmos a su nombre, porque es suave. 4Porque JAH ha escogido a Jacob para sí, a Israel por posesión suya. 5Porque yo se que Jehová es grande, y el Señor nuestro, mayor que todos los dioses. 6Todo lo que quiso Jehová, ha hecho en los cielos y en la tierra, en las mares y en todos los abismos. 7El hace subir las nubes del cabo de la tierra; él hizo los relámpagos para la lluvia; él saca los vientos de sus tesoros. 8El es el que hirió los primogénitos de Egipto, desde el hombre hasta la bestia. 9Envió señales y prodigios en medio de ti, oh Egipto, sobre Faraón, y sobre todos sus siervos. 10El que hirió muchas gentes, y mató reyes poderosos: 11A Sehón rey Amorrheo, y a Og rey de Basán, y a todos los reinos de Canaán. 12Y dio la tierra de ellos en heredad, en heredad a Israel su pueblo. 13Oh Jehová, eterno es tu nombre; tu memoria, oh Jehová para generación y generación. 14Porque juzgará Jehová su pueblo, y arrepentiráse sobre sus siervos. 15Los ídolos de las gentes son plata y oro, obra de manos de hombres. 16Tienen boca, y no hablan; tienen ojos, y no ven; 17Tienen orejas, y no oyen; tampoco hay espíritu en sus bocas. 18Como ellos son los que los hacen; todos los que en ellos confían. 19Casa de Israel, bendecid a Jehová: casa de Aarón, bendecid a Jehová: 20Casa de Leví, bendecid a Jehová: los que teméis a Jehová, bendecid a Jehová. 21Bendito de Sion Jehová, que mora en Jerusalem. Aleluya.
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Salmos 135-136 (cap. 136)

1Alabad a Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia. 2Alabad al Dios de los dioses, porque para siempre es su misericordia. 3Alabad al Señor de los señores, porque para siempre es su misericordia. 4Al solo que hace grandes maravillas, porque para siempre es su misericordia. 5Al que hizo los cielos con entendimiento, porque para siempre es su misericordia. 6Al que tendió la tierra sobre las aguas, porque para siempre es su misericordia; 7Al que hizo las grandes luminarias, porque para siempre es su misericordia; 8El sol para que dominase en el día, porque para siempre es su misericordia; 9La luna y las estrellas para que dominasen en la noche, porque para siempre es su misericordia. 10Al que hirió a Egipto en sus primogénitos, porque para siempre es su misericordia. 11Al que sacó a Israel de en medio de ellos, porque para siempre es su misericordia; 12Con mano fuerte, y brazo extendido, porque para siempre es su misericordia. 13Al que dividió el mar Bermejo en partes, porque para siempre es su misericordia; 14E hizo pasar a Israel por medio de él, porque para siempre es su misericordia; 15Y arrojó a Faraón y a su ejército en el mar Bermejo, porque para siempre es su misericordia. 16Al que pastoreó a su pueblo por el desierto, porque para siempre es su misericordia. 17Al que hirió grandes reyes, porque para siempre es su misericordia; 18Y mató reyes poderosos, porque para siempre es su misericordia; 19A Sehón rey Amorrheo, porque para siempre es su misericordia; 20Y a Og rey de Basán, porque para siempre es su misericordia; 21Y dio la tierra de ellos en heredad, porque para siempre es su misericordia; 22En heredad a Israel su siervo, porque para siempre es su misericordia. 23El es el que en nuestro abatimiento se acordó de nosotros, porque para siempre es su misericordia; 24Y nos rescató de nuestros enemigos, porque para siempre es su misericordia. 25El da mantenimiento a toda carne, porque para siempre es su misericordia. 26Alabad al Dios de los cielos: porque para siempre es su misericordia.

El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.

En familia
2 Reyes 19 · Hebreos 1
Personales
Oseas 12 · Salmos 135-136