Lectura 1 de 4 · En familia

Levítico 11-12 (cap. 11)

1Y habló Jehová a Moisés y a Aarón, diciéndoles: 2Hablad a los hijos de Israel, diciendo: Estos son los animales que comeréis de todos los animales que están sobre la tierra. 3De entre los animales, todo el de pezuña, y que tiene las pezuñas hendidas, y que rumia, este comeréis. 4Estos empero no comeréis de los que rumian, y de los que tienen pezuña: el camello, porque rumia mas no tiene pezuña hendida, habéis de tenerlo por inmundo; 5También el conejo, porque rumia, mas no tiene pezuña, tendréislo por inmundo; 6Asimismo la liebre, porque rumia, mas no tiene pezuña, tendréisla por inmunda; 7También el puerco, porque tiene pezuñas, y es de pezuñas hendidas, mas no rumia, tendréislo por inmundo. 8De la carne de ellos no comeréis, ni tocaréis su cuerpo muerto: tendréislos por inmundos. 9Esto comeréis de todas las cosas que están en las aguas: todas las cosas que tienen aletas y escamas en las aguas de la mar, y en los ríos, aquellas comeréis; 10Mas todas las cosas que no tienen aletas ni escamas en la mar y en los ríos, así de todo reptil de agua como de toda cosa viviente que está en las aguas, las tendréis en abominación. 11Os serán, pues, en abominación: de su carne no comeréis, y abominaréis sus cuerpos muertos. 12Todo lo que no tuviere aletas y escamas en las aguas, tendréislo en abominación. 13Y de las aves, estas tendréis en abominación; no se comerán, serán abominación: el águila, el quebrantahuesos, el esmerejón, 14El milano, y el buitre según su especie; 15Todo cuervo según su especie; 16El avestruz, y la lechuza, y el laro, y el gavilán según su especie, 17Y el buho, y el somormujo, y el ibis, 18Y el calamón, y el cisne, y el onocrótalo, 19Y el herodión, y el caradrión, según su especie, y la abubilla, y el murciélago. 20Todo reptil alado que anduviere sobre cuatro pies, tendréis en abominación. 21Empero esto comeréis de todo reptil alado que anda sobre cuatro pies, que tuviere piernas además de sus pies para saltar con ellas sobre la tierra; 22Estos comeréis de ellos: la langosta según su especie, y el langostín según su especie, y el aregol según su especie, y el haghab según su especie. 23Todo reptil alado que tenga cuatro pies, tendréis en abominación. 24Y por estas cosas seréis inmundos: cualquiera que tocare a sus cuerpos muertos, será inmundo hasta la tarde: 25Y cualquiera que llevare de sus cuerpos muertos, lavará sus vestidos, y será inmundo hasta la tarde. 26Todo animal de pezuña, pero que no tiene pezuña hendida, ni rumia, tendréis por inmundo: cualquiera que los tocare será inmundo. 27Y de todos los animales que andan a cuatro pies, tendréis por inmundo cualquiera que ande sobre sus garras: cualquiera que tocare sus cuerpos muertos, será inmundo hasta la tarde. 28Y el que llevare sus cuerpos muertos, lavará sus vestidos, y será inmundo hasta la tarde: habéis de tenerlos por inmundos. 29Y estos tendréis por inmundos de los reptiles que van arrastrando sobre la tierra: la comadreja, y el ratón, y la rana según su especie, 30Y el erizo, y el lagarto, y el caracol, y la babosa, y el topo. 31Estos tendréis por inmundos de todos los reptiles: cualquiera que los tocare, cuando estuvieren muertos, será inmundo hasta la tarde. 32Y todo aquello sobre que cayere alguno de ellos después de muertos, será inmundo; así vaso de madera, como vestido, o piel, o saco, cualquier instrumento con que se hace obra, será metido en agua, y será inmundo hasta la tarde, y así será limpio. 33Y toda vasija de barro dentro de la cual cayere alguno de ellos, todo lo que estuviere en ella será inmundo, y quebraréis la vasija: 34Toda vianda que se come, sobre la cual viniere el agua de tales vasijas, será inmunda: y toda bebida que se bebiere, será en todas esas vasijas inmunda: 35Y todo aquello sobre que cayere algo del cuerpo muerto de ellos, será inmundo: el horno u hornillos se derribarán; son inmundos, y por inmundos los tendréis. 36Con todo, la fuente y la cisterna donde se recogen aguas, serán limpias: mas lo que hubiere tocado en sus cuerpos muertos será inmundo. 37Y si cayere de sus cuerpos muertos sobre alguna simiente que se haya de sembrar, será limpia. 38Mas si se hubiere puesto agua en la simiente, y cayere de sus cuerpos muertos sobre ella, tendréisla por inmunda. 39Y si algún animal que tuviereis para comer se muriere, el que tocare su cuerpo muerto será inmundo hasta la tarde: 40Y el que comiere de su cuerpo muerto, lavará sus vestidos, y será inmundo hasta la tarde: asimismo el que sacare su cuerpo muerto, lavará sus vestidos, y será inmundo hasta la tarde. 41Y todo reptil que va arrastrando sobre la tierra, es abominación; no se comerá. 42Todo lo que anda sobre el pecho, y todo lo que anda sobre cuatro o más pies, de todo reptil que anda arrastrando sobre la tierra, no lo comeréis, porque es abominación. 43No ensuciéis vuestras personas con ningún reptil que anda arrastrando, ni os contaminéis con ellos, ni seáis inmundos por ellos. 44Pues que yo soy Jehová vuestro Dios, vosotros por tanto os santificaréis, y seréis santos, porque yo soy santo: así que no ensuciéis vuestras personas con ningún reptil que anduviere arrastrando sobre la tierra. 45Porque yo soy Jehová, que os hago subir de la tierra de Egipto para seros por Dios: seréis pues santos, porque yo soy santo. 46Esta es la ley de los animales y de las aves, y de todo ser viviente que se mueve en las aguas, y de todo animal que anda arrastrando sobre la tierra; 47Para hacer diferencia entre inmundo y limpio, y entre los animales que se pueden comer y los animales que no se pueden comer.
Lectura 1 de 4 · En familia

Levítico 11-12 (cap. 12)

1Y habló Jehová a Moisés, diciendo: 2Habla a los hijos de Israel, diciendo: La mujer cuando concibiere y pariere varón, será inmunda siete días; conforme a los días que está separada por su menstruo, será inmunda. 3Y al octavo día circuncidará la carne de su prepucio. 4Mas ella permanecerá treinta y tres días en la sangre de su purgación: ninguna cosa santa tocará, ni vendrá al santuario, hasta que sean cumplidos los días de su purgación. 5Y si pariere hembra será inmunda dos semanas, conforme a su separación, y sesenta y seis días estará purificándose de su sangre. 6Y cuando los días de su purgación fueren cumplidos, por hijo o por hija, traerá un cordero de un año para holocausto, y un palomino o una tórtola para expiación, a la puerta del tabernáculo del testimonio, al sacerdote: 7Y él ofrecerá delante de Jehová, y hará expiación por ella, y será limpia del flujo de su sangre. Esta es la ley de la que pariere varón o hembra. 8Y si no alcanzare su mano lo suficiente para un cordero, tomará entonces dos tórtolas o dos palominos, uno para holocausto, y otro para expiación: y el sacerdote hará expiación por ella, y será limpia.
Lectura 2 de 4 · En familia

Salmos 11-12 (cap. 11)

1En Jehová he confiado; ¿cómo decís a mi alma: Escapa al monte cual ave? 2Porque he aquí, los malos flecharon el arco, apercibieron sus saetas sobre la cuerda, para asaetear en oculto a los rectos de corazón. 3Si fueren destruídos los fundamentos, ¿qué ha de hacer el justo? 4Jehová en el templo de su santidad: la silla de Jehová está en el cielo: sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres. 5Jehová prueba al justo; empero al malo y al que ama la violencia, su alma aborrece. 6Sobre los malos lloverá lazos; fuego y azufre, con vientos de torbellinos, será la porción del cáliz de ellos. 7Porque el justo Jehová ama la justicia: al recto mirará su rostro.
Lectura 2 de 4 · En familia

Salmos 11-12 (cap. 12)

1Salva, oh Jehová, porque se acabaron los misericordiosos: porque se han acabado los fieles de entre los hijos de los hombres. 2Mentira habla cada uno con su prójimo; con labios lisonjeros, con corazón doble hablan. 3Destruirá Jehová todos los labios lisonjeros, la lengua que habla grandezas; 4Que dijeron: Por nuestra lengua prevaleceremos; nuestros labios están con nosotros: ¿quién nos es señor? 5Por la opresión de los pobres, por el gemido de los menesterosos, ahora me levantaré, dice Jehová: pondrélos en salvo del que contra ellos se engríe. 6Las palabras de Jehová, palabras limpias; plata refinada en horno de tierra, purificada siete veces. 7Tú, Jehová, los guardarás; guárdalos para siempre de aquesta generación. 8Cercando andan los malos, mientras son exaltados los más viles de los hijos de los hombres.
Lectura 3 de 4 · Personal

Proverbios 26

1Como la nieve en el verano, y la lluvia en la siega, así conviene al necio la honra. 2Como el gorrión en su vagar, y como la golondrina en su vuelo, así la maldición sin causa nunca vendrá. 3El látigo para el caballo, y el cabestro para el asno, y la vara para la espalda del necio. 4Nunca respondas al necio en conformidad a su necedad, para que no seas tú también como él. 5Responde al necio según su necedad, porque no se estime sabio en su opinión. 6Como el que se corta los pies y bebe su daño, así es el que envía algo por mano de un necio. 7Alzar las piernas del cojo, así es el proverbio en la boca del necio. 8Como quien liga la piedra en la honda, así hace el que al necio da honra. 9Espinas hincadas en mano del embriagado, tal es el proverbio en la boca de los necios. 10El grande cría todas las cosas; y da la paga al insensato, y la da a los transgresores. 11Como perro que vuelve a su vómito, así el necio que repite su necedad. 12¿Has visto hombre sabio en su opinión? más esperanza hay del necio que de él. 13Dice el perezoso: El león está en el camino; el león está en las calles. 14Las puertas se revuelven en sus quicios: así el perezoso en su cama. 15Esconde el perezoso su mano en el seno; cánsase de tornarla a su boca. 16A su ver es el perezoso más sabio que siete que le den consejo. 17El que pasando se deja llevar de la ira en pleito ajeno, es como el que toma al perro por las orejas. 18Como el que enloquece, y echa llamas y saetas y muerte, 19Tal es el hombre que daña a su amigo, y dice: Ciertamente me chanceaba. 20Sin leña se apaga el fuego: y donde no hay chismoso, cesa la contienda. 21El carbón para brasas, y la leña para el fuego: y el hombre rencilloso para encender contienda. 22Las palabras del chismoso parecen blandas; mas ellas entran hasta lo secreto del vientre. 23Como escoria de plata echada sobre el tiesto, son los labios enardecidos y el corazón malo. 24Otro parece en los labios el que aborrece; mas en su interior pone engaño. 25Cuando hablare amigablemente, no le creas; porque siete abominaciones hay en su corazón. 26Encúbrese el odio con disimulo; mas su malicia será descubierta en la congregación. 27El que cavare sima, caerá en ella: y el que revuelva la piedra, a él volverá. 28La falsa lengua atormenta al que aborrece: y la boca lisonjera hace resbaladero.
Lectura 4 de 4 · Personal

1 Tesalonicenses 5

1Empero acerca de los tiempos y de los momentos, no tenéis, hermanos, necesidad de que yo os escriba: 2Porque vosotros sabéis bien, que el día del Señor vendrá así como ladrón de noche, 3Que cuando dirán, Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción de repente, como los dolores a la mujer preñada; y no escaparán. 4Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sobrecoja como ladrón; 5Porque todos vosotros sois hijos de luz, e hijos del día; no somos de la noche, ni de las tinieblas. 6Por tanto, no durmamos como los demás; antes velemos y seamos sobrios. 7Porque los que duermen, de noche duermen; y los que están borrachos, de noche están borrachos. 8Mas nosotros, que somos del día, estemos sobrios, vestidos de cota de fe y de caridad, y la esperanza de salud por yelmo. 9Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salud por nuestro Señor Jesucristo; 10El cual murió por nosotros, para que o que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con él. 11Por lo cual, consolaos los unos a los otros, y edificaos los unos a los otros, así como lo hacéis. 12Y os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan: 13Y que los tengáis en mucha estima por amor de su obra. Tened paz los unos con los otros. 14También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los que andan desordenadamente, que consoléis a los de poco ánimo, que soportéis a los flacos, que seáis sufridos para con todos. 15Mirad que ninguno dé a otro mal por mal; antes seguid lo bueno siempre los unos para con los otros, y para con todos. 16Estad siempre gozosos. 17Orad sin cesar. 18Dad gracias en todo; porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. 19No apaguéis el Espíritu. 20No menospreciéis las profecías. 21Examinadlo todo; retened lo bueno. 22Apartaos de toda especie de mal. 23Y el Dios de paz os santifique en todo; para que vuestro espíritu y alma y cuerpo sea guardado entero sin reprensión para la venida de nuestro Señor Jesucristo. 24Fiel es el que os ha llamado; el cual también lo hará. 25Hermanos, orad por nosotros. 26Saludad a todos los hermanos en ósculo santo. 27Conjúroos por el Señor, que esta carta sea leída a todos los santos hermanos. 28La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros. Amén.

El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.

En familia
Levítico 11-12 · Salmos 11-12
Personales
Proverbios 26 · 1 Tesalonicenses 5