Lectura 1 de 4 · En familia
2 Reyes 22
1Cuando Josías comenzó a reinar era de ocho años, y reinó en Jerusalem treinta y un años. El nombre de su madre fue Idida hija de Adaía de Boscath. 2E hizo lo recto en ojos de Jehová, y anduvo en todo el camino de David su padre, sin apartarse a diestra ni a siniestra. 3Y a los dieciocho años del rey Josías, fue que envió el rey a Saphán hijo de Azalía, hijo de Mesullam, escriba, a la casa de Jehová, diciendo: 4Ve a Hilcías, sumo sacerdote: dile que recoja el dinero que se ha metido en la casa de Jehová, que han juntado del pueblo los guardianes de la puerta, 5Y que lo pongan en manos de los que hacen la obra, que tienen cargo de la casa de Jehová, y que lo entreguen a los que hacen la obra de la casa de Jehová, para reparar las aberturas de la casa: 6A los carpinteros, a los maestros y albañiles, para comprar madera y piedra de cantería para reparar la casa; 7Y que no se les cuente el dinero cuyo manejo se les confiare, porque ellos proceden con fidelidad. 8Entonces dijo el sumo sacerdote Hilcías a Saphán escriba: El libro de la ley he hallado en la casa de Jehová. E Hilcías dio el libro a Saphán, y leyólo. 9Viniendo luego Saphán escriba al rey, dio al rey la respuesta, y dijo: Tus siervos han juntado el dinero que se halló en el templo, y lo han entregado en poder de los que hacen la obra, que tienen cargo de la casa de Jehová. 10Asimismo Saphán escriba declaró al rey, diciendo: Hilcías el sacerdote me ha dado un libro. Y leyólo Saphán delante del rey. 11Y cuando el rey hubo oído las palabras del libro de la ley, rasgó sus vestidos. 12Luego mandó el rey a Hilcías el sacerdote, y a Ahicam hijo de Saphán, y a Achbor hijo de Michâía, y a Saphán escriba, y a Asaía siervo del rey, diciendo: 13Id, y preguntad a Jehová por mí, y por el pueblo, y por todo Judá, acerca de las palabras de este libro que se ha hallado: porque grande ira de Jehová es la que ha sido encendida contra nosotros, por cuanto nuestros padres no escucharon las palabras de este libro, para hacer conforme a todo lo que nos fue escrito. 14Entonces fue Hilcías el sacerdote, y Ahicam y Achbor y Saphán y Asaía, a Hulda profetisa, mujer de Sallum hijo de Ticva hijo de Araas, guarda de las vestiduras, la cual moraba en Jerusalem en la segunda parte de la ciudad, y hablaron con ella. 15Y ella les dijo: Así ha dicho Jehová el Dios de Israel: Decid al varón que os envió a mí: 16Así dijo Jehová: He aquí yo traigo mal sobre este lugar, y sobre los que en él moran, a saber, todas las palabras del libro que ha leído el rey de Judá: 17Por cuanto me dejaron a mí, y quemaron perfumes a dioses ajenos, provocándome a ira en toda obra de sus manos; y mi furor se ha encendido contra este lugar, y no se apagará. 18Mas al rey de Judá que os ha enviado para que preguntaseis a Jehová, diréis así: Así ha dicho Jehová el Dios de Israel: Por cuanto oíste las palabras del libro, 19Y tu corazón se enterneció, y te humillaste delante de Jehová, cuando oíste lo que yo he pronunciado contra este lugar y contra sus moradores, que vendrían a ser asolados y malditos, y rasgaste tus vestidos, y lloraste en mi presencia, también yo te he oído, dice Jehová. 20Por tanto, he aquí yo te recogeré con tus padres, y tú serás recogido a tu sepulcro en paz, y no verán tus ojos todo el mal que yo traigo sobre este lugar. Y ellos dieron al rey la respuesta.
Lectura 2 de 4 · En familia
Hebreos 4
1Temamos, pues, que quedando aún la promesa de entrar en su reposo, parezca alguno de vosotros haberse apartado. 2Porque también a nosotros se nos ha evangelizado como a ellos; mas no les aprovechó el oir la palabra a los que la oyeron sin mezclar fe. 3Empero entramos en el reposo los que hemos creído, de la manera que dijo: Como juré en mi ira, no entrarán en mi reposo: aun acabadas las obras desde el principio del mundo. 4Porque en un cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo día. 5Y otra vez aquí: No entrarán en mi reposo. 6Así que, pues que resta que algunos han de entrar en él, y aquellos a quienes primero fue anunciado no entraron por causa de desobediencia, 7Determina otra vez un cierto día, diciendo por David: Hoy, después de tanto tiempo; como está dicho: Si oyereis su voz hoy, no endurezcáis vuestros corazones. 8Porque si Josué les hubiera dado el reposo, no hablaría después de otro día. 9Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios. 10Porque el que ha entrado en su reposo, también él ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas. 11Procuremos pues de entrar en aquel reposo; que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia. 12Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más penetrante que toda espada de dos filos: y que alcanza hasta partir el alma, y aun el espíritu, y las coyunturas y tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. 13Y no hay cosa criada que no sea manifiesta en su presencia; antes todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta. 14Por tanto, teniendo un gran Pontífice, que penetró los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. 15Porque no tenemos un Pontífice que no se pueda compadecer de nuestras flaquezas; mas tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. 16Lleguémonos pues confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia, y hallar gracia para el oportuno socorro.
Lectura 3 de 4 · Personal
Joel 1
1Palabra de Jehová que fue a Joel hijo de Pethuel. 2Oid esto, viejos, y escuchad, todos los moradores de la tierra. ¿Ha acontecido esto en vuestros días, o en los días de vuestros padres? 3De esto contaréis a vuestros hijos, y vuestros hijos a sus hijos, y sus hijos a la otra generación. 4Lo que quedó de la oruga comió la langosta, y lo que quedó de la langosta comió el pulgón; y el revoltón comió lo que del pulgón había quedado. 5Despertad, borrachos, y llorad; aullad todos los que bebéis vino, a causa del mosto, porque os es quitado de vuestra boca. 6Porque gente subió a mi tierra, fuerte y sin número; sus dientes, dientes de león, y sus muelas, de león. 7Asoló mi vid, y descortezó mi higuera: del todo la desnudó y derribó: sus ramas quedaron blancas. 8Llora tú como moza vestida de saco por el marido de su juventud. 9Pereció el presente y la libación de la casa de Jehová: los sacerdotes ministros de Jehová hicieron luto. 10El campo fue destruído, enlutóse la tierra; porque el trigo fue destruído, se secó el mosto, perdióse el aceite. 11Confundíos, labradores, aullad, viñeros, por el trigo y la cebada; porque se perdió la mies del campo. 12Secóse la vid, y pereció la higuera, el granado también, la palma, y el manzano; secáronse todos los árboles del campo; por lo cual se secó el gozo de los hijos de los hombres. 13Ceñíos y lamentad, sacerdotes; aullad, ministros del altar; venid, dormid en sacos, ministros de mi Dios: porque quitado es de la casa de vuestro Dios el presente y la libación. 14Pregonad ayuno, llamad a congregación; congregad los ancianos y todos los moradores de la tierra en la casa de Jehová vuestro Dios, y clamad a Jehová. 15¡Ay del día! porque cercano está el día de Jehová, y vendrá como destrucción por el Todopoderoso. 16¿No es quitado el mantenimiento de delante de nuestros ojos, la alegría y el placer de la casa de nuestro Dios? 17El grano se pudrió debajo de sus terrones, los bastimentos fueron asolados, los alfolíes destruídos; porque se secó el trigo. 18¡Cuánto gimieron las bestias! ¡cuán turbados anduvieron los hatos de los bueyes, porque no tuvieron pastos! también fueron asolados los rebaños de las ovejas. 19A ti, oh Jehová, clamaré: porque fuego consumió los pastos del desierto, y llama abrasó todos los árboles del campo. 20Las bestias del campo bramarán también a ti; porque se secaron los arroyos de las aguas, y fuego consumió las praderías del desierto.
Lectura 4 de 4 · Personal
Salmos 140-141 (cap. 140)
1Líbrame, oh Jehová, de hombre malo: guárdame de hombre violento; 2Los cuales maquinan males en el corazón, cada día urden contiendas. 3Aguzaron su lengua como la serpiente; veneno de áspid hay debajo de sus labios. (Selah.) 4Guárdame, oh Jehová, de manos del impío, presérvame del hombre injurioso; que han pensado de trastornar mis pasos. 5Hanme escondido lazo y cuerdas los soberbios; han tendido red junto a la senda; me han puesto lazos. (Selah.) 6He dicho a Jehová: Dios mío eres tú; escucha, oh Jehová, la voz de mis ruegos. 7Jehová Señor, fortaleza de mi salud, tú pusiste a cubierto mi cabeza el día de las armas. 8No des, oh Jehová, al impío sus deseos; no saques adelante su pensamiento, que no se ensoberbezca. (Selah.) 9En cuanto a los que por todas partes me rodean, la maldad de sus propios labios cubrirá su cabeza. 10Caerán sobre ellos brasas; Dios los hará caer en el fuego, en profundos hoyos de donde no salgan. 11El hombre deslenguado no será firme en la tierra: el mal cazará al hombre injusto para derribarle. 12Yo sé que hará Jehová el juicio del afligido, el juicio de los menesterosos. 13Ciertamente los justos alabarán tu nombre; los rectos morarán en tu presencia.
Lectura 4 de 4 · Personal
Salmos 140-141 (cap. 141)
1Jehová, a ti he clamado: apresúrate a mí; escucha mi voz, cuando te invocare. 2Sea enderezada mi oración delante de ti como un perfume, el don de mis manos como la ofrenda de la tarde. 3Pon, oh Jehová, guarda a mi boca: guarda la puerta de mis labios. 4No dejes se incline mi corazón a cosa mala, a hacer obras impías con los que obran iniquidad, y no coma yo de sus deleites. 5Que el justo me castigue, será un favor, y que me reprenda será un excelente bálsamo que no me herirá la cabeza: así que aun mi oración tendrán en sus calamidades. 6Serán derribados en lugares peñascosos sus jueces, y oirán mis palabras, que son suaves. 7Como quien hiende y rompe la tierra, son esparcidos nuestros huesos a la boca de la sepultura. 8Por tanto a ti, oh Jehová Señor, miran mis ojos: en ti he confiado, no desampares mi alma. 9Guárdame de los lazos que me han tendido, y de los armadijos de los que obran iniquidad. 10Caigan los impíos a una en sus redes, mientras yo pasaré adelante.
El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.
En familia
2 Reyes 22 · Hebreos 4
Personales
Joel 1 · Salmos 140-141