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Josué 6:6-27

6Y llamando Josué hijo de Nun a los sacerdotes, les dijo: Llevad el arca del pacto, y siete sacerdotes lleven bocinas de cuernos de carneros delante del arca de Jehová. 7Y dijo al pueblo: Pasad, y rodead la ciudad; y los que están armados pasarán delante del arca de Jehová. 8Y así que Josué hubo hablado al pueblo, los siete sacerdotes, llevando las siete bocinas de cuernos de carneros, pasaron delante del arca de Jehová, y tocaron las bocinas: y el arca del pacto de Jehová los seguía. 9Y los armados iban delante de los sacerdotes que tocaban las bocinas, y la gente reunida iba detrás del arca, andando y tocando bocinas. 10Y Josué mandó al pueblo, diciendo: Vosotros no daréis grita, ni se oirá vuestra voz, ni saldrá palabra de vuestra boca, hasta el día que yo os diga: Gritad: entonces daréis grita. 11El arca pues de Jehová dio una vuelta alrededor de la ciudad, y viniéronse al real, en el cual tuvieron la noche. 12Y Josué se levantó de mañana, y los sacerdotes tomaron el arca de Jehová. 13Y los siete sacerdotes, llevando las siete bocinas de cuernos de carneros, fueron delante del arca de Jehová, andando siempre y tocando las bocinas; y los armados iban delante de ellos, y la gente reunida iba detrás del arca de Jehová, andando y tocando las bocinas. 14Así dieron otra vuelta a la ciudad el segundo día, y volviéronse al real: de esta manera hicieron por seis días. 15Y al séptimo día levantáronse cuando subía el alba, y dieron vuelta a la ciudad de la misma manera siete veces: solamente este día dieron vuelta alrededor de ella siete veces. 16Y como los sacerdotes hubieron tocado las bocinas la séptima vez, Josué dijo al pueblo: Dad grita, porque Jehová os ha entregado la ciudad. 17Mas la ciudad será anatema a Jehová, ella con todas las cosas que están en ella: solamente Rahab la ramera vivirá, con todos los que estuvieren en casa con ella, por cuanto escondió los mensajeros que enviamos. 18Empero guardaos vosotros del anatema, que ni toquéis, ni toméis alguna cosa del anatema, porque no hagáis anatema el campo de Israel, y lo turbéis. 19Mas toda la plata, y el oro, y vasos de metal y de hierro, sea consagrado a Jehová, y venga al tesoro de Jehová. 20Entonces el pueblo dio grita, y los sacerdotes tocaron las bocinas: y aconteció que como el pueblo hubo oído el sonido de la bocina, dio el pueblo grita con gran vocerío, y el muro cayó a plomo. El pueblo subió luego a la ciudad, cada uno en derecho de sí, y tomáronla. 21Y destruyeron todo lo que en la ciudad había; hombres y mujeres, mozos y viejos, hasta los bueyes, y ovejas, y asnos, a filo de espada. 22Mas Josué dijo a los dos hombres que habían reconocido la tierra: Entrad en casa de la mujer ramera, y haced salir de allá a la mujer, y a todo lo que fuere suyo, como lo jurasteis. 23Y los mancebos espías entraron, y sacaron a Rahab, y a su padre, y a su madre, y a sus hermanos, y todo lo que era suyo; y también sacaron a toda su parentela, y pusiéronlos fuera del campo de Israel. 24Y consumieron con fuego la ciudad, y todo lo que en ella había: solamente pusieron en el tesoro de la casa de Jehová la plata, y el oro, y los vasos de metal y de hierro. 25Mas Josué salvó la vida a Rahab la ramera, y a la casa de su padre, y a todo lo que ella tenía: y habitó ella entre los Israelitas hasta hoy; por cuanto escondió los mensajeros que Josué envió a reconocer a Jericó. 26Y en aquel tiempo Josué les juramentó diciendo: Maldito delante de Jehová el hombre que se levantare y reedificare esta ciudad de Jericó. En su primogénito eche sus cimientos, y en su menor asiente sus puertas. 27Fue pues Jehová con Josué, y su nombre se divulgó por toda la tierra.
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Salmos 132-134 (cap. 132)

1Acuérdate, oh Jehová, de David, y de toda su aflicción; 2Que juró él a Jehová, prometió al Fuerte de Jacob: 3No entraré en la morada de mi casa, ni subiré sobre el lecho de mi estrado; 4No daré sueño a mis ojos, ni a mis párpados adormecimiento, 5Hasta que halle lugar para Jehová, moradas para el Fuerte de Jacob. 6He aquí, en Ephrata oímos de ella: hallámosla en los campos del bosque. 7Entraremos en sus tiendas; encorvarnos hemos al estrado de sus pies. 8Levántate, oh Jehová, a tu reposo; tú y el arca de tu fortaleza. 9Tus sacerdotes se vistan de justicia, y regocíjense tus santos. 10Por amor de David tu siervo no vuelvas de tu ungido el rostro. 11En verdad juró Jehová a David, no se apartará de ellos: Del fruto de tu vientre pondré sobre tu trono. 12Si tus hijos guardaren mi alianza, y mi testimonio que yo les enseñaré, sus hijos también se sentarán sobre tu trono para siempre. 13Porque Jehová ha elegido a Sion; deseóla por habitación para sí. 14Este es mi reposo para siempre: aquí habitaré, porque la he deseado. 15A su mantenimiento daré bendición: sus pobres saciaré de pan. 16Asimismo vestiré a sus sacerdotes de salud, y sus santos darán voces de júbilo. 17Allí haré reverdecer el cuerno de David: he prevenido lámpara a mi ungido. 18A sus enemigos vestiré de confusión: mas sobre él florecerá su corona.
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Salmos 132-134 (cap. 133)

1¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos igualmente en uno! 2Es como el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, y que baja hasta el borde de sus vestiduras; 3Como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sion: porque allí envía Jehová bendición, y vida eterna.
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Salmos 132-134 (cap. 134)

1Mirad, bendecid a Jehová, vosotros todos los siervos de Jehová, los que en la casa de Jehová estáis por las noches. 2Alzad vuestras manos al santuario, y bendecid a Jehová. 3Bendígate Jehová desde Sion, el cual ha hecho los cielos y la tierra.
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Isaías 66

1Jehová dijo así: El cielo es mi solio, y la tierra estrado de mis pies: ¿dónde está la casa que me habréis de edificar, y dónde este lugar de mi reposo? 2Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron, dice Jehová: mas a aquel miraré que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra. 3El que sacrifica buey, como si matase un hombre; el que sacrifica oveja, como si degollase un perro; el que ofrece presente, como si ofreciese sangre de puerco; el que ofrece perfume, como si bendijese a un ídolo. Y pues escogieron sus caminos, y su alma amó sus abominaciones, 4También yo escogeré sus escarnios, y traeré sobre ellos lo que temieron; porque llamé, y nadie respondió; hablé, y no oyeron; antes hicieron lo malo delante de mis ojos, y escogieron lo que a mí desagrada. 5Oid palabra de Jehová, vosotros los que tembláis a su palabra: Vuestros hermanos los que os aborrecen, y os niegan por causa de mi nombre, dijeron: Glorifíquese Jehová. Mas él se mostrará con alegría vuestra, y ellos serán confundidos. 6Voz de alboroto de la ciudad, voz del templo, voz de Jehová que da el pago a sus enemigos. 7Antes que estuviese de parto, parió; antes que le viniesen dolores parió hijo. 8¿Quién oyó cosa semejante? ¿quién vio cosa tal? ¿parirá la tierra en un día? ¿nacerá una nación de una vez? Pues en cuanto Sion estuvo de parto, parió sus hijos. 9¿Yo que hago parir, no pariré? dijo Jehová. ¿Yo que hago engendrar, seré detenido? dice el Dios tuyo. 10Alegraos con Jerusalem, y gozaos con ella, todos los que la amáis: llenaos con ella de gozo, todos los que os enlutáis por ella: 11Para que maméis y os saciéis de los pechos de sus consolaciones; para que ordeñéis, y os deleitéis con el resplandor de su gloria. 12Porque así dice Jehová: He aquí que yo extiendo sobre ella paz como un río, y la gloria de las gentes como un arroyo que sale de madre; y mamaréis, y sobre el lado seréis traídos, y sobre las rodillas seréis regalados. 13Como aquel a quien consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros, y en Jerusalem tomaréis consuelo. 14Y veréis, y alegraráse vuestro corazón, y vuestros huesos reverdecerán como la hierba: y la mano de Jehová para con sus siervos será conocida, y se airará contra sus enemigos. 15Porque he aquí que Jehová vendrá con fuego, y sus carros como torbellino, para tornar su ira en furor, y su reprensión en llama de fuego. 16Porque Jehová juzgará con fuego y con su espada a toda carne: y los muertos de Jehová serán multiplicados. 17Los que se santifican y los que se purifican en los huertos, unos tras otros, los que comen carne de puerco, y abominación, y ratón; juntamente serán talados, dice Jehová. 18Porque yo entiendo sus obras y sus pensamientos: tiempo vendrá para juntar todas las gentes y lenguas; y vendrán, y verán mi gloria. 19Y pondré entre ellos señal, y enviaré de los escapados de ellos a las gentes, a Tarsis, a Pul y Lud, que disparan arco, a Tubal y a Javán, a las islas apartadas que no oyeron de mí, ni vieron mi gloria; y publicarán mi gloria entre las gentes. 20Y traerán a todos vuestros hermanos de entre todas las naciones, por presente a Jehová, en caballos, en carros, en literas, y en mulos, y en camellos, a mi santo monte de Jerusalem, dice Jehová, al modo que los hijos de Israel traen el presente en vasos limpios a la casa de Jehová. 21Y tomaré también de ellos para sacerdotes y Levitas, dice Jehová. 22Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra, que yo hago, permanecen delante de mí, dice Jehová, así permanecerá vuestra simiente y vuestro nombre. 23Y será que de mes en mes, y de sábado en sábado, vendrá toda carne a adorar delante de mí, dijo Jehová. 24Y saldrán, y verán los cadáveres de los hombres que se rebelaron contra mí: porque su gusano nunca morirá, ni su fuego se apagará; y serán abominables a toda carne.
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Mateo 14

1En aquel tiempo Herodes el tetrarca oyó la fama de Jesús, 2Y dijo a sus criados: Este es Juan el Bautista: él ha resucitado de los muertos, y por eso virtudes obran en él. 3Porque Herodes había prendido a Juan, y le había aprisionado y puesto en la cárcel, por causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano; 4Porque Juan le decía: No te es lícito tenerla. 5Y quería matarle, mas temía al pueblo; porque le tenían como a profeta. 6Mas celebrándose el día del nacimiento de Herodes, la hija de Herodías danzó en medio, y agradó a Herodes. 7Y prometió él con juramento de darle todo lo que pidiese. 8Y ella, instruída primero de su madre, dijo: Dame aquí en un plato la cabeza de Juan el Bautista. 9Entonces el rey se entristeció; mas por el juramento, y por los que estaban juntamente a la mesa, mandó que se le diese. 10Y enviando, degolló a Juan en la cárcel. 11Y fue traída su cabeza en un plato, y dada a la muchacha; y ella la presentó a su madre. 12Entonces llegaron sus discípulos, y tomaron el cuerpo, y lo enterraron; y fueron, y dieron las nuevas a Jesús. 13Y oyéndo lo Jesús, se apartó de allí en un barco a un lugar descierto, apartado: y cuando las gentes lo oyeron, le siguieron a pie de las ciudades. 14Y saliendo Jesús, vio un gran gentío, y tuvo compasión de ellos, y sanó a los que de ellos había enfermos. 15Y cuando fue la tarde del día, se llegaron a él sus discípulos, diciendo: El lugar es desierto, y el tiempo es ya pasado: despide las gentes, para que se vayan por las aldeas, y compren para sí de comer. 16Y Jesús les dijo: No tienen necesidad de irse: dadles vosotros de comer. 17Y ellos dijeron: No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces. 18Y él les dijo: Traédmelos acá. 19Y mandando a las gentes recostarse sobre la hierba, tomando los cinco panes y los dos peces, alzando los ojos al cielo, bendijo, y partió y dio los panes a los discípulos, y los discípulos a las gentes. 20Y comieron todos, y se hartaron; y alzaron lo que sobró de los pedazos, doce cestas llenas. 21Y los que comieron fueron como cinco mil hombres, sin las mujeres y los niños. 22Y luego Jesús hizo a sus discípulos entrar en el barco, e ir delante de él a la otra parte del lago, entre tanto que él despedía a las gentes. 23Y despedidas las gentes, subió al monte, apartado, a orar: y como fue la tarde del día, estaba allí solo. 24Y ya el barco estaba en medio de la mar, atormentado de las ondas; porque el viento era contrario. 25Mas a la cuarta vela de la noche, Jesús fue a ellos andando sobre la mar. 26Y los discípulos, viéndole andar sobre la mar, se turbaron, diciendo: Fantasma es. Y dieron voces de miedo. 27Mas luego Jesús les habló, diciendo: Confiad, yo soy; no tengáis miedo. 28Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si tú eres, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. 29Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro del barco, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. 30Mas viendo el viento fuerte, tuvo miedo; y comenzándose a hundir, dio voces, diciendo: Señor, sálvame. 31Y luego Jesús, extendiendo la mano, trabó de él, y le dice: Oh hombre de poca fe, ¿por qué dudaste? 32Y como ellos entraron en el barco, sosegóse el viento. 33Entonces los que estaban en el barco, vinieron y le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios. 34Y llegando a la otra parte, vinieron a la tierra de Genezaret. 35Y como le conocieron los hombres de aquel lugar, enviaron por toda aquella tierra alrededor, y trajeron a él todos los enfermos; 36Y le rogaban que solamente tocasen el borde de su manto; y todos los que tocaron, quedaron sanos.

El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.

En familia
Josué 6:6-27 · Salmos 132-134
Personales
Isaías 66 · Mateo 14